Los más grandes de nuestros pacientes, los búhos reales, cuentan con una instalación adecuada a su tamaño. Sólo así podrán recuperar la musculatura de vuelo que perdieron durante su estancia en las UVIs. En estas instalaciones ejercitan además los miembros que pudieron estar fracturados. Es algo similar a la rehabilitación a la que nos tenemos que someter los humanos tras habernos fracturado un hueso, solo que en su caso, se la hacen ellos mismos.
Una vez que todo ha vuelo a su sitio (los huesos soldados, las heridas cicatrizadas, etc.) y tras “haberse puesto en forma” en las naves de vuelo llega el ansiado momento: la liberación.
Solemos elegir un lugar tranquilo, con hábitat adecuado y sin peligros aparentes. A veces vamos solos, en otras ocasiones (las más) nos acompañan nuestros colaboradores, amigos, socios y padrinos… y todo el que quiera asistir apuntándose a nuestras sueltas.
Aquí os dejamos un vídeo de una suelta llevada a cabo por Marián; una familiar, amiga, socia y padrina.
A estos extraños seres les cuesta comer mientras están en Brinzal. ¿Por qué?. Es sencillo; en la naturaleza persiguen insectos en vuelo. Durante su estancia en Brinzal deben contentarse con tragar lo que introducimos en su gran boca. Les hacemos una mezcla especialmente pensada para aves insectívoras que les va muy bien, aunque suponemos que preferirían estar por ahí volando y persiguiendo polillas… A este ejemplar hemos tenido que sondarle hasta el estómago una papilla especialmente nutritiva pues está demasiado débil como para comer alimento sólido.
Para que estos animales puedan rehabilitarse exitosamente es crucial que estén tranquilos. En ausencia de tranquilidad serían incapaces, por ejemplo, de cuidarse el plumaje. En circunstancias normales, las rapaces nocturnas pasan varias horas peinándose el plumaje. En el vídeo puede verse a un Cárabo Común atusándose las plumas de un ala.
Algunas especies como el mochuelo son muy sociales. En el caso de los jóvenes, al igual que ocurriría en la naturaleza, hemos de facilitarles el contacto con sus congéneres.
La instalación que aparece en el vídeo está ocupada por un grupo de jóvenes mochuelos con problemas de visión a causa de traumatismos y les hemos sorprendido atusándose unos a otros.
Durante el día, los chotacabras están adormilados. Y aunque lo estaba deseando, parece que el ejemplar del vídeo era reacio a volar. ¡Tanta luz!, debía de estar pensando. Aún así, al final se decide a volver a la naturaleza.
Esta instalación está especialmente diseñada para los chotacabras. En ella crecen los pollos que ingresan y se musculan los ejemplares jóvenes y adultos tras haber sido curados de sus lesiones. Tanto el techo como las paredes son muy suaves, de modo que no puedan hacerse daño mientras vuelan. El comportamiento típico de estas aves es chocar contra el techo en su intento por huir y chocarán contra él tantas veces como entremos en la instalación.